En plena pandemia de coronavirus y con la articulación entre centros asistenciales de la provincia de Buenos Aires y de la Nación, le fue reimplantada la mano a un niño de 11 años, luego de que un golpe de hacha se la seccionara por completo.

De la compleja intervención participó un equipo compuesto por 18 personas, demandó nueve horas de labor y de la que evoluciona satisfactoriamente en la unidad de terapia intensiva pediátrica del centro asistencial regional ubicado en Florencio Varela.