Una de las claves del triunfo de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri y de Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal estuvo en el gran caudal de votos que obtuvo el Frente de Todos en el conurbano bonaerense. En particular en la tercera sección electoral, donde la ventaja fue más amplia y todos los intendentes peronistas lograron ser reelectos con más del 50 % de los sufragios, además de recuperar municipios como Quilmes y San Vicente.

En el total del Conurbano Bonaerense, Alberto Fernández sacó un millón y medio de votos más que Mauricio Macri, según el escrutinio provisional. En todo el país, en tanto, la diferencia fue de 2 millones de votos. En la tercera sección el Frente de Todos en el tramo de candidatos a presidente y vicepresidente duplicó a Juntos por el Cambio: 2.015.563 a 955.878.

Esa ventaja se explica en gran medida por la tracción de votos que tuvieron los intendentes de distritos grandes. En Esteban Echeverría, Fernando Gray obtuvo el 58,5 % (más de 100 mil votos) frente al 30 % del macrista Evert Van Tooren. En Lomas de Zamora, Martín Insaurralde llegó al 59,1 % de los votos (225 mil) contra el 30 % de Juntos por el Cambio con Gabriel Mercuri. En Almirante Brown, Mariano Cascallares superó el 61 % (205 mil votos) ante el 27 % de Carlos Regazzoni. En Ezeiza, Alejandro Granados se quedó con el 63,5 % y Ruben Barabani solo sumó el 25 %. En San Vicente, Nicolás Mantegazza sumó el 56,8 % y desplazó al intendente radical Mauricio Gomez.

En todos los casos, los referentes locales del Frente de Todos tuvieron casi la misma cantidad de votos que las fórmulas presidenciales y para la gobernación en sus distritos, es decir que el corte de boleta fue mínimo.

Hay varias claves para entender la contundente victoria en la región. En primer lugar, el círculo virtuoso entre la potencia electoral de Cristina Kirchner y el poder de tracción de votos de los intendentes, que manejan territorios con mucha población. Otro punto es que el modelo económico del Gobierno Nacional afectó especialmente al conurbano, que es una de las zonas con mayor desempleo, pobreza y fallas en los servicios públicos del país.

Otras constantes de la elección en la región fue el repliegue de Juntos por el Cambio hacia el 30 % de su núcleo duro. Teniendo al Gobierno Nacional y Provincial, los candidatos amarillos no pudieron crecer desde 2015 y 2017. En tanto, Consenso Federal no superó el 10 % en ningún distrito y no colocó concejales.