Unas 101 trabajadoras, de un plantel conformado en su mayoría por mujeres, se quedaron sin trabajo luego de que la empresa que fabrica la histórica marca Mielcitas decidiera cerrar sus puertas por falta de ventas.

Para colmo, a los siete meses que llevan sin cobrar, se suma queno cobrarán las indemnizaciones pues la compañía Suschen informó que no cuenta con el dinero para hacer frente a esa obligación legal. Los trabajadores ni siquiera recibieron un telegrama de despido. «Queremos seguir trabajando para que las compañeras puedan cobrar por su trabajo».

Mielcitas era una marca de la empresa Suschem, compañía fundada en 1976 y que llegó a ser una de las diez mayores productoras de golosinas en toda la Argentina. Creó la marca Naranjú y el alfajor Suschen, también fabricados en la planta de Rafael Castillo, que las trabajadoras tiene decidido que siga operando. 

José Luis Ledesma, delegado de la comisión interna gremial de la planta, dijo que «la empresa tiene deudas millonarias y, en un contexto de fuerte caída de ventas por la crisis económica del país, tampoco puede hacer frente a las tarifas de energía eléctrica, gas natural y agua potable».

Los trabajadores venían teniendo reuniones en la Secretaría de Trabajo de la Nación por un conflicto que lleva siete meses. «Las últimas facturas las estamos pagando las trabajadoras. Unos 300.000 pesos por agua, luz y gas».

«El ministerio de Trabajo nos soltó las manos. Vamos a ver si tomamos la fábrica y le hacemos un escrache al dueño», dijo una de las trabajadoras afectadas por el conflicto.