Desesperada, una mujer tuvo que encadenarse ayer en la puerta de su obra social en Adrogué para que le entreguen una medicamento vital para su hijo, que sufre una enfermedad reumatológica hereditaria.

Soledad, vecina de José Mármol y mamá de Ignacio Olea de 8 años, viene luchando con la obra social de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) para que le cubra el tratamiento del menor que padece artritis idiopática juvenil, que le afecta los huesos.

La mujer ayer tomó la drástica decisión de atarse la puerta del edificio, ubicado en Castelli al 1190 porque Ignacio necesitaba tomar con urgencia una medicación que, por su alto costo, la familia no puede costearla.

«La medicación es un anticuerpo monoclonal, es una medicación biológica, no se puede suspender. Hoy hay que inyectarle la dosis sino no puede seguir con su tratamiento», explicó Soledad, quien detalló que desde la obra social le dijeron que «no me van a cubrir la medicación porque desde la Central les dijeron que no porque Ignacio tiene PAMI. Él tiene esa obra social porque su papá murió en 2014 y la tenemos por la pensión, pero nunca la utilizó, su obra social es la de Sanidad» .

El reclamo de la Soledad se viralizó en las redes sociales y la mujer fue recibida por referentes de la prestadora que se habrían comprometido a entregarle la medicación.

«Nunca utilizamos la obra social para nada grave hasta que pasó esto. Estoy angustiada por tener que hacer esto y que mi hijo tenga que estar vivenciando», expresó al portal Diario Sur.