Esa mujer con cara de pájaro y ojos de huevo duro que irrumpe en los vídeos infantiles y empuja a los pibes a realizar actos espantosos…

Las madres están aterradas…
Sus pequeños hijos corren peligro en manos de este ser siniestro que ha invadido las redes y que nadie puede detener…

Se ponen de ejemplo numerosos casos de criaturas que en medio de la soledad de una habitación son inducidas a enredarse cables alrededor del cuello… En otras ocasiones, no menos espeluznantes, este peligroso personaje flequilludo (así como si nada) les sugiere a los peques, cometer un parricidio…
Desde luego que este contacto que establece entre el niño y ella debe permanecer en absoluto secreto…

Tengo que admitir que me siento horrorizado… Y me empecé a preguntar…

En qué momento, una gordita deja de mirar los ojos de su mamá mientras ésta la amamanta en una sala de espera para fijar toda su atención en una pantallita que ella le ha puesto por delante como si fuera un sonajero?…
Qué fue de la conexión que había entre una madre y el lactante?…

Acaso la teta se convirtió en una suerte de copetín al paso y Pepa pig se comió los momentos en familia?
Por qué al momento de almorzar, el celular o la tablet pasó a ser parte de los elementos dispuestos en la mesa como la sal o el pan y los pequeños comensales comen mirando esa mierda que tienen delante del plato, mientras los grandes comensales, pispeamos en nuestras pantallas si nos entró algún WhatsApp o cumplimos con el estúpido ritual de fotografiar la comida?

Cuándo el celular se convirtió en juguete, en chupete, en parte de los objetos que manipula un enano que todavía no aprendió ni a hablar ni a caminar?

Cuándo nos volvimos tan vagos que en lugar de cantarle una canción a nuestros hijos, les ponemos un vídeo musical?

A dónde fueron a parar las canciones acumulativas que una familia entera entonaba en el auto hasta llegar a destino, rumbo a sus vacaciones?

Qué pasó que les encajamos una tablet y los privamos de ir mirando por la ventanilla, las vaquitas o jugando al veo veo?

Lo que yo veo veo es que cada día tenemos menos tiempo y menos ganas de interactuar sin el celular de por medio…

Enviamos flores virtuales, caritas amarillas que sintetizan nuestras emociones, audios que nos permiten monologar y que nos evitan tener que dialogar con el otro en tiempo real, respetando las pausas que se necesitan para que el otro hable… Para escucharlo…

Rehenes del narcisismo, escuchamos nuestros propios audios como locutores frustrados…
Publicamos cuánto amamos a nuestras bendiciones y los dejamos solos con nuestro concubino/a de turno, ignorando muchas veces que ese ser es tan o más peligroso que un reto de redes sociales, que los somete a palizas y abusos…

Dónde quedaron los arrullos, los cuentos, los peluches, los juegos de mesa, la plaza, el triciclo, la bicicleta; el monopatín?…

Cuándo nos volvimos tan mierdas como para delegarle a un celular la tarea de mantener a nuestros niños ocupados y no conformes con eso, los dejamos en una habitación solitos para que rompan los quinotos lo menos posible?


Cuándo se jubiló la hamaca y el tobogán?…

Es cierto que la ropa ahora se ensucia menos, que los pantalones no necesitan parches y que los dedos cada vez tienen menos tierra debajo de las uñas…

También es cierto que no se reniega tanto porque no andan ahí afuera chupando frío, chapoteando en los charcos que dejó la lluvia o inventando aventuras con un palo y una capa de bolsa de consorcio